El Diagnóstico
EL DIAGNOSTICO:
El diagnóstico del lupus se basa en tres aspectos fundamentales:
1.- Los síntomas que cuenta el paciente.
2.- El examen físico del enfermo.
3.- Los análisis de sangre y orina.
En los 2 primeros no nos vamos a detener ya que han sido suficientemente explicados, el tercero es el que confirma las sospechas del médico.
En los análisis de sangre y orina, el paciente con lupus puede presentar algunas anomalías que hacen sospechar la enfermedad. Así, es frecuente que tengan el número de leucocitos, linfocitos y plaquetas más bajo de lo normal. Por otro lado, si hay inflamación renal el examen de la orina detectará esta alteración. Pero las pruebas más específicas serán las que detectan la producción de anticuerpos anormales.
Como se ha dicho al principio, el enfermo con lupus produce anticuerpos contra sustancias propias. Los más conocidos son los anticuerpos antinucleares
Los anticuerpos antinucleares son una "familia" de anticuerpos que se denominan así por estar dirigidos contra determinadas estructuras del núcleo de las células. Casi el 100% de los pacientes con lupus tienen esta prueba positiva, lo cual hace que cuando son negativos prácticamente descarten la enfermedad. El inconveniente de esta prueba es que es poco específica, es decir que otras muchas enfermedades pueden presentarla positiva.
Por ello se hizo necesario investigar para tratar de encontrar otros anticuerpos que, salvo raras excepciones, sólo aparecieran en el lupus. Así, la presencia de anticuerpos anti-DNA (más conocidos por DNA según la abreviatura inglesa), se considera la prueba definitiva para el diagnóstico de lupus, ya que son muy específicos y sólo excepcionalmente se dan en otras enfermedades. Hay gente que afirma que cuando aparecen, siempre hay lupus.
